Damas de la Gastronomía Navarra

La marca Reyno Gourmet celebra su décimo aniversario lo va a celebrar de una manera muy especial: rindiendo un homenaje a las grandes mujeres de la gastronomía de Navarra, que durante muchos años han sido emblema de una cocina y de una tierra.

 

Ellas encarnan mejor que nadie valores como el emprendimiento y el éxito empresarial, el arraigo e identidad al territorio, el esfuerzo, la dedicación. Han sido un referente turístico y gastronómico en nuestra Comunidad, auténticas matriarcas que, además, supieron transmitir su enorme legado a la siguiente generación.

 

Esta generación de mujeres que siempre simbolizó la sonrisa y la cara de Navarra ante turistas nacionales y extranjeros, representan un perfil que se pierde con ellas, encarnan la autoridad de la mujer en la cocina, la profesionalidad en la sala y, como no, la figura del producto autóctono, local, de cercanía.

 

Ellas son las Damas de la Gastronomía Navarra. Cada una de ellas es única e irrepetible como así lo atestiguan estas breves líneas que resumen su semblante.

 

ATXEN JIMÉNEZ. Restaurante Tubal, de Tafalla
Una figura irrepetible y magnífica cocinera que llegó a tener una estrella Michelín. Cuando atendía la sala brillaba con su sonrisa y fácil conversación. Todavía se le evoca al piano deleitando a clientes y amigos.

 

RESU ARMENDÁRIZ. Restaurante Rodero, de Pamplona
Una auténtica dama de la sala que todavía hoy continua tomando las comandas en el servicio de mediodía compartiendo con sus hijos el trabajo del día a día.

 

LAS HERMANAS MANOLI, JULIA Y MARI HARTZA. Restaurante Hartza, de Pamplona.
El Hartza fue el primer establecimiento de España gestionado exclusivamente por mujeres con estrella Michelín. Sucedió en los años 80 y todavía hoy se recuerda su emblemática cocina.

 

RAQUEL Y MARI CARMEN ELIZARI. Restaurante Josetxo, de Pamplona
Las dos hermanas tomaron el testigo culinario de la cocinera Felisa García, que consiguió para el Josetxo la primera estrella Michelín de Navarra, allá en el año 1974. Las hijas de esta pionera dedicaron toda su vida al restaurante y hoy su legado lo han transmitido a sus hijos.

 

MARÍA DOLORES HUERTA. Restaurante Beti Jai, de Aoiz
Loli Huerta aprendió a cocinar cuando contrajo matrimonio y en poco tiempo consiguió transformar lo que era una fonda en un restaurante de referencia y parada obligada en el norte de Navarra.

 

FELISA GOÑI. Restaurante Venta de Ultzama. Puerto de Belate
Lugar de paso entre Pamplona y el Valle del Baztán, este coqueto restaurante ha sido un emblema para toda la zona. En el año 2009 Felisa recibió la Medalla de Oro al mérito
en el trabajo por su larga trayectoria de más de 50 años de trabajo.