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QUESO
DE IDIAZABAL
El origen del queso Idiazábal elaborado con leche
cruda de las ovejas latxa y carranzana:
unas razas autóctonas, de peculiares características.
Este
singular queso necesita un mínimo de 2 meses de maduración, de pasta
prensada, cuyo peso oscila entre 1 y 3 kilos, y que se puede presentar sin
ahumar o ahumado, según la tradición gastronómica de los diferentes
valles. La zona de producción se delimita a Navarra y las tres provincias
del País Vasco.Características
El queso Idiazábal es cilíndrico, de corteza dura,
lisa y de color amarillo pálido o pardo oscuro en el caso de los quesos
ahumados.
El corte es homogéneo, desde color marfil a amarillo pajizo,
con pocos ojos, de tamaño pequeño o ausencia de ellos.
Su textura es
algo elástica y firme, con cierta granulosidad.
Las sensaciones
olfato-gustativas se caracterizan por un olor penetrante que recuerda a
leche de oveja y a cuajo y por su sabor equilibrado e intenso, con débiles
notas a picante, ácido y a humo, en su caso.
De regusto persistente y pronunciado
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Curiosidades
La producción del queso Idiazábal la desarrollan, en
la actualidad, unas cien pequeñas empresas, cuyo tamaño garantiza un
cuidado artesano, tanto en la elaboración como en la maduración o
afinado.
Tanto la producción de la leche como el queso se
desarrolla siempre dentro del País Vasco y Navarra (excepto la zona del
Valle de Roncal).
Controles
La Denominación de Origen Idiazábal garantiza a los
consumidores el origen y la calidad del auténtico queso Idiazábal y
protege a sus elaboradores y pastores: controla el origen de la leche –a
través de inspecciones y un sistema de registros de producción y
elaboración-, y la calidad del queso, tanto desde el punto de vista físico-químico
y sanitario, como sensorial.
Para
ello, cuenta con un sistema de calidad basado en la Norma EN-45011, para
entidades certificadoras de producto.
El resultado, una joya gastronómica cuyo prestigio
está mundialmente reconocido.
Declarado patrimonio gastronómico europeo.
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